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Para esta exposición su propuesta de gran ciudad es una gran ciudad bulliciosa, paisajística, llena de personas, de tráfico, de asfalto, de color, de desenfado, de sugerencias, viviendo la experiencia de la masifica-ción de la gran urbe desde un punto de vista positivo. Utiliza el empleo de texto, transparencias y trazos como expresión, tratando cada material como una pincela-da más, haciéndolo sentir como movimiento y tumulto, descontextualizándolo, consiguiendo una mirada fresca y optimista, como un ciego al que le fuera devuelta la vista. Quizá su técnica múltiple pueda formar parte de la sensa-ción de mixtura urbanita. Su obra habla de lo bellas, populosas, misteriosas y vibrantes que son las grandes ciudades.
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Contemplar la obra de Antonio Tapia no es sólo detenerse en el dominio de la técnica y de la composición, ni dejarse derrotar por la realidad cruda y despojada que muestran sus cuadros. Observar las escenas solitarias, la decrepitud de los instru-mentos o la decadencia de las paredes que exhalan sus acrílicos es ir más allá. Es sumergirse en un mundo donde cada pieza comunica algo y nada ha caído al azar. Si maneras de comunicarse hay muchas, la escogida por Antonio Tapia, o más bien la que lo ha escogido a él, no es precisamente la más banal, frívola ni fatua. Es una comunicación trabajada e intensa, resultante del esfuerzo intencionado. Es un mosaico de pinceladas y pensamientos que transmiten una realidad social, y nunca un mero paisaje. Contemplar la obra de Antonio Tapia es, en fin, pararse a escuchar la realidad.
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